“Era necesario tomar el Banco de Francia”

ESP FRA

A la caída del Segundo Imperio, el deseo del gobierno francés de procurar el reembolso de las antiguas deudas públicas y pagar el tributo exigido por Prusia, precipitó el experimento de la Comuna de París

Entrevista con Eric Toussaint, historiador y portavoz del Comité para la Anulación de las Deudas Ilegítimas (CADTM).

La guerra franco-prusiana hizo que la carga de la deuda francesa se disparara en 1870. ¿Qué impacto tuvo esta deuda en la experiencia de la Comuna, que comenzó unos meses después de la derrota de Francia?

Eric Toussaint: El endeudamiento de Francia aumentó considerablemente bajo el Segundo Imperio, especialmente a causa de las aventuras coloniales de Napoleón III. En julio de 1870, declaró la guerra a Prusia. A principios de septiembre, la derrota francesa contra el ejército de Bismarck en Sedan (Ardenas francesas) terminó con la captura y rendición del emperador. En París, la noticia provocó una rebelión popular el 4 de septiembre. La clase política y la burguesía financiera deciden proclamar la República para frenar la indignación popular contra los efectos de la guerra; se trataba de calmar al pueblo para seguir pagando la deuda pública. Es importante darse cuenta de que la clase política y la clase financiera de la época formaban un todo único, compuesto por miembros de la misma clase dominante y que compartían los mismos intereses.

En febrero de 1871, el gobierno electo de Adolphe Thiers suscribió una cuota pública de 2.000 millones de francos, sabiendo que estas medidas impopulares, necesarias para pagar la deuda, provocarían fuertes reacciones del pueblo. La deuda jugó un papel clave en los acontecimientos de la Comuna, ya que el levantamiento popular del 18 de marzo también estuvo motivado por el rechazo a las deudas de guerra. Según Marx, Thiers estaba dispuesto a provocar una guerra civil en la que pretendía vencer la resistencia del pueblo y obligarlo a pagar la factura. Así, envió al ejército a París para robar los cañones del pueblo [fabricados durante el asedio prusiano y pagados por suscripción de los parisinos], pero los soldados hicieron “una cruz en el aire”, volviéndose contra su mando. Thiers se vio obligado a huir con su administración: fue el inicio de la Comuna de París.

Francia también contrajo una enorme deuda con Prusia. ¿Esta deuda juega un papel importante?

Sí, así es. A la deuda pública de Francia se añade un tributo de guerra de 5.000 millones exigido por Prusia. Hay una presión constante de Bismarck hacia el gobierno de Thiers. Bismarck le dice a Thiers: “Si quieres un verdadero tratado de paz y que Prusia retire sus tropas, es necesario que pagues tu tributo”. Bismarck sabe que, para ello, Francia debe imponer una derrota radical y sangrienta al pueblo de París en armas. Es por eso que Thiers pide ayuda a Prusia para retomar la ciudad. Bismarck se negó a utilizar sus tropas para entrar en París. En cambio, entregó a Thiers más de 100.000 soldados franceses, prisioneros de la guerra de 1870, que fueron liberados y enviados a Versalles, donde fueron reorganizados para atacar París.

¿Cuáles son las responsabilidades de la Comuna y qué tipo de medidas deberían haberse tomado?

Lo primero que hay que subrayar es que en la dinámica del levantamiento del 18 de marzo, dado que el pueblo estaba armado y que los soldados enviados por Thiers se habían negado a atacarlo, habría sido conveniente perseguir a Thiers y a su administración, y detenerlo. La Comuna no lo hizo, y esto constituye un primer error grave.

En segundo lugar, está la cuestión del Banco de Francia, ese banco privado en el corazón de la Comuna de París. Tras los acontecimientos de marzo, los comuneros no tomaron el control del banco, que siguió en manos del gobierno de Thiers. Como dijo Prosper Lissagaray, historiador y activista de la Comuna, “la Comuna se detuvo frente a la caja fuerte de la burguesía”. Fue Charles Beslay, delegado de la Comuna en el Banco, quien impuso a la Comuna no “violarla” (¡sic!) ni tomar el control de la misma. Beslay permitió entonces que el Banco de Francia siguiera financiando a Thiers, quien pudo así reorganizar el ejército y reprimir la Comuna. Para Beslay, el banco era la fortuna de Francia y tomarlo habría significado el caos. Por cierto, Beslay fue el único líder de la Comuna que no fue ejecutado, encarcelado o exiliado.

Había que tomar físicamente el Banco de Francia, cualquier gobierno popular digno de ese nombre tendría que hacerlo. Habría sido perfectamente posible, sin derramamiento de sangre. Era necesario ponerlo al servicio de la Comuna e impedir que Thiers lo utilizara.

Para señalar los 150 años del fin de la Comuna de París, el Atelier – Histoire en Mouvement recordó la «Semana Sangrienta» y la lucha por la amnistía que se siguió.

L’Atelier – Histoire en mouvement (Atelier-Historia en movimiento) es una organización que milita para salvaguardar y difundir la memoria de las luchas por la emancipación de la clase obrera, de las mujeres y de los pueblos oprimidos. La creación del Atelier nace de la voluntad de desarrollar un enfoque diferente al propuesto por la historiografía dominante, para que las rebeliones de las y los oprimidos de ayer sigan viviendo en la memoria de las rebeliones de hoy en día, y para que el camino recorrido por estas luchas trace la senda hacia la emancipación de mañana.

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