La Comuna de París

En los primeros meses de 1871, la ciudad de París fue el escenario del primer intento por establecer un orden donde la clase obrera organizada controlase la administración pública, en pro del reconocimiento de la dignidad humana de la mayoría de la población oprimida por la aristocracia y la burguesía. Hacia finales del siglo XIX, hubo cambios sociales derivados del proceso de industrialización, donde se insertó a cientos de miles de personas en el trabajo en grandes fábricas en condiciones de explotación y de esfuerzo infrahumano. En este contexto histórico, en 1870, el régimen monárquico francés emprendió una guerra contra Alemania que terminó con una rotunda derrota, con París sitiada por las tropas alemanas durante varios meses para que finalmente el gobierno se rindiera.

Esto derivó en que el pueblo parisino, que había resistido dignamente, se alzase con las armas de la Guardia Nacional y con el apoyo de una parte de la milicia. La sublevación no pudo ser repelida por el gobierno monárquico-burgués, por lo que este se retiró y se instaló en Versalles, antiguo asiento de la monarquía. Así, el 26 de marzo de 1871 se realizaron elecciones libres en la ciudad y se proclamó oficialmente la Comuna de París. El principal organismo fue el Consejo de la Comuna, coordinado por una Comisión Ejecutiva, con poderes legislativos y ejecutivos. Así mismo se crearon distintas comisiones que aplicaban la política correspondiente a su actividad. También se reorganizó la administración de justicia, la cual pasó a ser gratuita, y los magistrados se elegían por votación.

Se hicieron reformas laborales, en cuanto a los horarios y las condiciones de trabajo. Se regularon los alquileres, a los que se les puso un tope máximo. A los miembros del gobierno se asignó un sueldo igual al de los trabajadores, para así evitar todo tipo de privilegios y desigualdades. La educación pasó a ser laica, gratuita y obligatoria. La Guardia Nacional se abrió a todos los hombres físicamente capaces y se organizó según líneas estrictamente democráticas. La Iglesia fue separada del Estado y se declaró a la religión como asunto privado. Se abrieron los teatros, los centros de cultura y educación. Los obreros extranjeros fueron considerados como hermanos y hermanas, como soldados de la República Universal del Trabajo Internacional.

Como consecuencia, la oligarquía asentada en Versalles se rearmó, financiada con el dinero público, y avanzó sobre París con aproximadamente 180.000 hombres pertenecientes al ejército regular para retomar la ciudad y acabar con la comuna por la fuerza. Cerca de 30.000 niños, mujeres y hombres murieron durante los combates, la mayoría civiles inocentes. Dada la diferencia en equipamiento y organización, después de una semana, los comuneros fueron derrotados, habiendo luchado hombres y mujeres por igual, hasta la muerte. La cifra de muertos fusilados en las siguientes dos semanas fue de 50.000, además de otros 7.000 que fueron enviados a trabajos forzados en las colonias, donde muchos murieron.

La Comuna de París fue el primer intento, por vía espontánea, de implementar un sistema socialista e igualitario pero, debido a su apego a los ideales de tolerancia y concilio, no hubo actos contundentes para desmontar el orden de las oligarquías, las que no vacilaron en responder con la más sangrienta represión. Sin embargo, sus proyectos han sido un modelo de referencia para las revoluciones socialistas de los últimos cien años y aún en el presente sigue siendo un ejemplo del cuál aprender.

Investigación y texto: Franciso Tiapa. Ilustraciones: Deisa Tremarias.

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1 comentario en «La Comuna de París»

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