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Imagen de Bolívar: iconografía bolivariana y bolivarianista

En principio quiero decir que el tema que he elegido para presentarles puede resultar poco importante, frívolo o alejado de cualquier intención política e historiográfica. Sin embargo, surge de una inquietud legítima. Cuando la gente visita la Casa Natal del Libertador, El Panteón Nacional; el Palacio Federal Legislativo, o cuando abren un “libro de texto”, incluso cuando van al despacho de alguna autoridad estatal o intelectual, lo primero que ven, posiblemente, sea un retrato del Libertador. Cientos de retratos del Libertador circulan por nuestra mente cuando se habla del personaje. La imagen del hombre que protagonizó, hace poco más de 200 años, uno de los episodios más significativos de nuestra historia es un tema polémico y de mucho interés cultural.

¿Ha sido Simón Bolívar el hombre más retratado de nuestra historia? ¿Por qué? ¿A partir de qué año inicia la producción iconográfica del Libertador? ¿Cuántos Bolívar hemos visto? ¿Se parecen? ¿Qué rasgos los distinguen?

Con estas interrogantes les propongo poner atención a la producción iconográfica alrededor de este personaje, con más conciencia, atención e intención.

En: Boulton, Alfredo. Los retratos de Bolívar. Caracas: Italgráfica, 1956, lám. 10 (LR 987.02092 B764).

Ideas preliminares

Es un hecho que Bolívar es el personaje más retratado de nuestra Historia, es tan así que se han dedicado estudios exclusivos solo a sus retratos: estudios iconográficos.1 Además ha sido retratado de acuerdo a las eṕoca, rodeado de símbolos que representan su status, su papel y su importancia en cada una de esas épocas. Vemos laureles, símbolo de la gloria; el gorro frigio, símbolo de la República; las alegorías a América, representada en una mujer indígena.

Sin duda, la iconografía del Libertador es prolífica, no sólo en número sino en estilos. Existe una numerosa producción de retratos realizados en varios momentos de su vida, que registraron las facciones y expresiones del héroe, desde su adolescencia hasta su enfermedad y muerte. Algunos de estos son más o menos fieles a la “vera efigie” del personaje. Los soportes y las técnicas empleadas también variaron de acuerdo al lugar, artista y objetivo del retrato. De esta manera se realizaron en: lienzo, marfil, bronce, papel, porcelana y plata. Esto ha dado origen a una tendencia en investigadores y coleccionistas que se centra en buscar la más “precisa idea de su faz”, diría Manuel Segundo Sánchez, estudioso del tema; o como expresó también el investigador, coleccionista e historiador del arte, Alfredo Boulton: “dar a conocer el semblante del ser que nació hace dos siglos y se llamaba Simón Bolívar”. De modo que cada “iconógrafo” del Libertador se ha centrado en conocer el “verdadero rostro” del hombre.

Quienes han estudiado este aspecto del personaje coinciden en que “Se considera como la más auténtica iconografía bolivariana aquella que parte de retratos que están documentados como tomados del natural entre 1819 y 1830, año de su muerte, y en los cuales el Libertador generalmente aparece de pie o de busto, con una espada, tres condecoraciones y la hebilla con sus iniciales”.2 Son imágenes muy rígidas y detallistas, centradas en elementos materiales que nos ayudan a identificar que se trata de un militar con grados superiores y de actitud magnánima.

¿Qué representan las pecheras, las casacas, las charreteras, la botas, el cinturón con las siglas, la espada, la pose….? Uno pudiera pensar que se trata simplemente de su atuendo, de su uniforme, de cómo lucía en el momento en que fue retratado El Libertador, como también vale pensar y considerar la intención visual de estos retratos. ¿Qué quieren transmitir?

Antonio José de Sucre escribe en 1821 a Francisco de Paula Santander en la que solicita «dos retratos grandes del Presidente para Guayaquil y para Quito porque Ud. sabe cuánto influye en los pueblos tener una idea del jefe que los manda y más cuando goza de una celebridad como la de Bolívar».3 La función del retrato como dispositivo de poder se hace clara.

Carolina Vanegas Carrasco, en su revisión historiogŕafica sobre la iconografía del Libertador, señala que “La distancia entre Bolívar y su imagen la relata Espinosa en el irreconocible Bolívar luego del triunfo de la batalla de Boyacá en 1819: ‘Vimos venir a un militar, bajo de cuerpo y delgado, a todo el paso de un caballo cerbuno; todo fue divisarlo [el general] Maza y exclamar: «¡allí viene un Jefe godo de los derrotados!» y diciendo esto, picó espuelas al suyo, y cuando estuvo a unos treinta pasos de distancia, gritó: «¡alto ahí!¡Quién vive!». El desconocido no hizo caso de esta interpelación y siguió adelante; entonces Maza enristró su lanza y acercándose más, gritó lo mismo; pero el Jefe pasando de largo cerca de Maza, le dijo con un tono de tanta dignidad como desprecio: «¡no sea pendejo!». En aquel instante reconocieron Maza y mi hermano al general Bolívar’ …”4

Iconografía bolivariana y bolivarianista

Atributo, símbolo y significado, es la ruta para una lectura iconográfica de las imágenes. Ahora bien, entendiendo que la iconografía y la iconología son las disciplinas encargadas de la descripción de piezas artísticas y su composición simbólica, pudimos identificar que existen dos tipos de imágenes que tienen a Bolívar como centro: la que se dedica a su rostro, más o menos real, y las que se inspiran en su vida y su proyecto, como tema central. Ya no solo se quiere conocer su cara, sino enaltecerlo como un ser especial en nuestra Historia. En esta operación aparecen el romanticismo y el neoclasicismo como estilos pictóricos favoritos; la creación de una mitología heroica mediante el uso de alegorías e idealizaciones son características máximas de estas piezas pictóricas.

Para 1860, una cubana realiza un retrato que se hizo muy conocido en el siglo XX, titulado: Bolívar Diplomático (Rita Matilde de la Peñuela). Hoy colección del BCV. Es un hombre con facciones adultas aun cuando el título de la pieza sugiere que se trata del Bolívar que viajó a Londres en 1810, momento en el que contaba con 27 años de edad, durante su misión diplomática en busca de apoyo para el inicio del proceso de independencia americana. Esta será una de las primeras imágenes que no busca copiar ni las escenas ni los estilos que hasta el momento se habían realizado. Además, tiene un acabado que para la época ya era de un altísimo nivel plástico.

Rita Matilde de la Peñuela. Bolívar Diplomático (1860)

En 1883, en el marco de la Celebración del Centenario del Nacimiento de Bolívar, el gobierno organiza la Exposición Nacional, espacio en el que se exhibe desde arte hasta agricultura. La idea de este espacio era presentar a Venezuela como un país en pleno progreso y con grandes potencialidades, y por sobre todo, organizar un muestrario de los recursos que tiene “La Tierra de Bolívar”. Venezuela debía ingresar al mundo capitalista.

Bolívar en el Chimborazo (1843)

La exposición tuvo un salón de Bellas Artes, para el que se encargaron sendas pinturas. Ahí se exhibió la primera pieza pictórica idealizada y anecdótica, de la vida de Bolívar. La primera pieza versa sobre sus últimos momentos, vaya paradoja. Antonio Herrera Toro realiza Últimos momentos del Libertador (1883). No obstante, existe una pequeña litografía, colección Museo Bolivariano, que data de 1843 y es una representación de Bolívar en el Chimborazo, cuyo autor se presume que fue Carmelo Fernández, el litógrafo que elaboró las imágenes del traslado de los restos mortales del héroe, en 1842. Es importante mencionar que la primera iconografía posmortem del Libertador es publicada en Colombia por Alberto Urdaneta (1845-1887) en el Papel Periódico Ilustrado. Dicho estudio fue titulado “Esjematología ó ensayo iconográfico de Bolívar”. No he tenido la fortuna de verlo.

Antonio Herrera Toro. Últimos momentos del Libertador (1883). Aparecen: José Palacios, Joaquín Mieres, Mariano Montilla, Jose Laurencio Silva y Diego Ibarra.

Entre los artistas más importantes que lo representaron en vida figuran José Gil de Castro (Perú), Carmelo Fernández (Venezuela), José María Espinosa (Colombia), Pedro José Figueroa (Colombia), Jaime Joaquín Santibáñez y Yáñez (Colombia), François Désiré Roulin (Francia), Antonio Meucci (Italia), y Antonio Salas (Ecuador). Los estudios tradicionales, partiendo de la propuesta hecha por A. Boulton, establecen que el prototipo facial de Bolívar proviene de 6 autores, a saber:

1. José Gil de Castro, 2. José María Espinosa Espinosa , 3. Pintor Anónimo de Lima de 1826, 4. M.N Bate, 5. Francoise Desire Roulin, 6. Antonio Meucci.

Retrato realizado por José Gil de Castro.

El Panteón y la Casa Natal

Estas piezas, por lo general son poco vistas por el público, al menos aquí en Venezuela. Los espacios que exhiben la mayor cantidad de imágenes del Libertador son los que mencioné al principio: El Panteón Nacional y La Casa Natal. Pero estas no son considerados documentos históricos, son solo ilustraciones “inventadas” por un artista y su interpretación de la historia. El valor de la iconografía bolivariana se calcula por su cercanía al período vital del personaje, demeritando las representaciones o reproducciones posteriores.

Estos dos lugares, El Panteón y La Casa Natal, considerados lugares del culto, presentan unas características interesantes: en el primer caso, recordemos que se trató de la iglesia de la Santísima Trinidad, convertida ahora en santuario de próceres, por Antonio Guzmán Blanco, el 28 de octubre de 1875. 5 En el año 1876, se produce el traslado de los restos de Bolívar desde La Catedral hacia el Panteón. Pero no es sino 55 años después, en 1931, cuando le fue encomendado a Tito Salas la decoración de los techos de este recinto, trabajo que concluyó en 1942 y que fue inaugurado en el marco de la celebración del bicentenario del natalicio del Generalísimo Francisco de Miranda, en 1950.




1.Bolívar en el Chimborazo 2. La libertad de los esclavos. 3. Juramento en el monte sacro. 4. Unión, unión! 5. Bolívar y Humboldt. 6. Bolívar asciende a Potosí. 7. Inspiración del istmo de Panamá.

Esa Apoteosis, que será la segunda, pues la primera la elaboró para La Casa Natal del Libertador, posee una fuerte influencia renacentista, pues Salas estuvo en Italia estudiando el estilo, y además, la realizó en París. Según palabras del mismo Salas, representa:

La República de Venezuela con dolor deja a un lado el escudo de la Gran Colombia y pinta el nuevo escudo de la República de Venezuela. Para hacer este escudo me imagino en la figura de la patria pensando en la Historia que Bolívar fabricó, pienso en los historiadores de la Colonia, pienso en la República y para llegar a la apoteosis del Libertador me pareció una feliz idea dedicarle el centro del plafón a la historia y los historiadores (…) hice un compuesto del Ávila y Los Andes. Arriba remata el Libertador por su carro tirado por la cuadriga de caballos blancos; llevan las riendas de los caballos los tipos representativos de nuestra raza. (…) Al lado del semblante divinizado del Libertador va la Victoria (de Samotracia) (…) Lejos, el el cielo, los indios en el Templo del Sol lo aclaman…”6

¿Qué es la apoteosis? Es la transformación de los héroes en dioses. Palabra griega que significa ‘contarse entre los dioses, divinizar, deificar’; apo ‘idea de intensidad’, theo ‘Dios’, osis ‘formación, impulso’.

Tito Salas. Apoteosis.

Esta es una escena que constituye la ruta para la consolidación del mito y del culto. Como les indiqué anteriormente, estamos en un espacio de culto.

El otro espacio para el culto es La Casa Natal del Libertador. Inaugurada el 5 de julio de 19217, cuenta con murales y telas de gran formato realizadas por Tito Salas, el que según Juan Calzadilla, artísta y crítico de arte, es quien cierra el ciclo de pintura histórica iniciado por Juan Lovera en 1835, lo que también se denomina: tradición visual republicana, de una gesta heroica.

Celebrar su natalicio nos convoca a revisar esas formas en las que hemos representado la imagen del personaje, desde aquellas solemnes piezas al fragor de la batalla y de sus momentos de mayor popularidad y poderío político, así como aquellas que se dedicaron a construir una historiografía visual de su vida. En esa dirección hemos pensado en que pueden existir dos tipos de iconografía de Bolívar: Iconografía bolivariana y la iconografía bolivarianista.

Pinturas en la Casa Natal del Libertador.

Observamos una reunión de imágenes del Libertador que abarca no solo sus retratos en vida elaborados en Venezuela, Ecuador, Perú y Colombia, que es reconocida como la más auténtica iconografía Bolivariana, perteneciente al Libertador. Pero también encontramos los relatos pictóricos construidos alrededor de su vida y obra, realizados entre los años 1842 y 1980, ya no con el fin de acercarnos al “verdadero rostro” sino con la plena intención de ofrecer una suerte de catálogo que de cuenta de la importancia y las intenciones detrás de esta copiosa producción artística alrededor del personaje.

Dicho esto, asumimos como iconografía de Bolívar o bolivariana a toda la producción retratística que tradicionalmente se considera como tal, a partir de 1802 (retrato de marfil de la Colección Boulton) hasta 1830, y desde donde se someten a estudio la procedencia, originalidad y estilo de las piezas. Sin embargo, existe una iconografía que cuenta la vida del personaje y expresa un estilo que es calificado por Boulton como “imaginería anecdótica de carácter histórico”, no obstante ¿cómo categorizar esto dentro de la iconografía bolivariana?

Simón Bolívar planteaba los principios de unidad y solidaridad como eje de las relaciones entre los países de América Latina, surgidos a partir del proceso independentista. En este sentido, proponemos partir del concepto de Bolivarianismo, entendido como la propuesta política-ideológica que se inspira en los principios y los valores nacionales patrios, basados en el ideario del Libertador, la categoría de iconografía bolivarianista, a los programas iconográficos en los que se construyeron secuencias tanto “reales” como alegóricas en honor a su vida y obra. Entendiendo el lenguaje visual como plataforma de potencia histórica y discursiva.

La nueva iconografía

Tras el proceso de exhumación de los restos del Libertador, decretado en el año 2008, con el fin de determinar las verdaderas causas de su muerte, se organizó una comisión conformada por historiadores, antropólogos forenses y artistas digitales, que encabezaron lo que fue una de las tareas más impactantes de la historia reciente: la reconstrucción digital del rostro de Simón Bolívar. Bolívar murió 10 años antes de que la fotografía llegara a Venezuela, en 1840, por lo que sí tenemos fotos José Antonio Páez pero no del Libertador, lo cual le da algo de emoción a esta experiencia.

Rostro de Bolívar develado por Hugo Chávez.

En el año 2012 el Presidente Hugo Chávez, salda esta deuda histórica y visual. El 24 de julio, durante la celebración del 229 natalicio del Padre de la Patria agregó: “Cuando uno descubre la verdad histórica uno se estremece”. Esa ocasión fue propicia para presentar lo que será el más auténtico rostro jamás realizado, o lo que él mismo denominó “parte de la resurrección de Bolívar”, porque es resultado de procedimientos científicos de probada efectividad. Hoy podemos decir que finalmente conocemos el rostro del hombre que lideró uno de los capítulos más trascendentes y gloriosos de nuestra historia.

Comando Creativo. Pendiente que Bolívar sigue vigente. La Pastora, Caracas.

En aquél contexto de conmemoración de los bicentenarios de la Independencia de Venezuela (2010-2012) una nueva imagen de Bolívar se insertó en el imaginario colectivo y junto a ella nuevas interpretaciones de las imágenes tradicionales. Es así como el Comando Creativo crea una iconografía que coloca al Libertador en los muros de las calles y lo hacen partícipe de la cotidianidad. Lo caracterizan los atributos de la rebeldía y la insurgencia: capucha, lentes oscuros, lata de spray, entre otros;  uniendo su relato gráfico al de la Historia Insurgente y subalterna, al de quienes en las calles durante siglos han forjado la libertad de mujeres, afros, niñas, niños, sexodisidentes, campesinas, campesinos, obreras y obreros.

Este mes celebramos 10 años de aquél fenómeno que sacó a Bolívar del sarcófago y lo devolvió a la palabra, al alma y a los ojos de los venezolanos, haciendo de la imagen  prueba de la existencia y presencia de algo o alguien. 

Investigación y textos: Rosanna Álvarez (ig: rcav_80 / mail: ro.alvarez2206@gmail.com)

Notas

1Iconografía: Imágenes que representan algo o alguien. Símbolos que identifican cualidades o características de un algo o alguien. Iconografía patria: aquellas imágenes dedic

adas a la gesta de Independencia y que fueron producidas con el fin de crear una “versión visual” de este episodio histórico.

2 http://www.museonacional.gov.co/exposiciones/carteles/simon-bol%C3%Advar/Paginas/default.aspx. Consultado 1 de septiembre de 2020

3Archivo de Santander, Bogotá, Academia de Historia, 1945. Citada por Esteva Grillet, «Iconografía», p. 173.

4José María Espinosa, Memorias de un abanderado…, p. 159.

5Era iglesia Santísima Trinidad y fue construida por Juan Domingo Sacramento Infante desde 1744-1780. Destruida por el terremoto de Caracas, ocurrido el 26 de marzo 1812.

6Tito Salas. Los cuadros del Panteón. Boletín ANH.Nro 100. Oct-Dic. 1942. pp. 289-290.

7El 5 de julio de 1921, bajo la presidencia de Juan Vicente Gómez, la casa se reabre como monumento conmemorativo. Fue declarado Bien de Interés Cultural según Gaceta Oficial Extraordinaria nº 5.441 del 21 de febrero del 2000.El 25 de julio de 2002 fue declarada Monumento Nacional.

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