Extras: Boquerón

TCHAIKOVSKY: Sinfonía No. 6, «Pathétique»

Berlin Philharmonic Orchestra
Director: Wilhelm Furtwängler.

Victor 78rpm Album DM 553 (032549 – 032560)
Grabado Octubre-Noviembre 1938, Beethovensaal, Berlin
Transferencia digital por F. Reeder

I. Adagio – Allegro non troppo

II. Allegro con grazia

III. Allegro molto vivace

IV. Finale: Adagio lamentoso

Fracaso

Cuanto he tomado por victoria es sólo humo.

Fracaso, lenguaje del fondo, pista de otro espacio más exigente,
              difícil de entreleer es tu letra.

Cuando ponías tu marca en mi frente, jamás pensé en el mensaje
              que traías, más precioso que todos los triunfos.
Tu llameante rostro me ha perseguido y yo no supe que era para
              salvarme.
Por mi bien me has relegado a los rincones, me negaste fáciles
              éxitos, me has quitado salidas.
Era a mí a quien querías defender no otorgándome brillo.
De puro amor por mí has manejado el vacío que tantas noches
              me ha hecho hablar afiebrado a una ausente.
Por protegerme cediste el paso a otros, has hecho que una mujer
              prefiera a alguien más resuelto, me desplazaste de oficios suicidas.

Tú siempre has venido al quite.

Sí, tu cuerpo llagado, escupido, odioso, me ha recibido en mi más
              pura forma para entregarme a la nitidez del desierto.
Por locura te maldije, te he maltratado, blasfemé contra tí.

Tú no existes.
Has sido inventado por la delirante soberbia.
¡Cuánto te debo!
Me levantaste a un nuevo rango limpiándome con una esponja
              áspera, lanzándome a mi verdadero campo de batalla,
              cediéndome las armas que el triunfo abandona.
Me has conducido de la mano a la única agua me refleja.
Por ti yo no conozco la angustia de representar un papel,
              mantenerme a la fuerza en un escalón, trepar con esfuerzos propios,
              reñir las jerarquías, inflarme hasta reventar.
Me has hecho humilde, silencioso y rebelde.
Yo no te canto por lo que eres, sino por lo que no me has dejado
              ser. Por no darme otra vida. Por haberme ceñido.

Me has brindado sólo desnudez.

Cierto que me enseñaste con dureza ¡y tú misma traías el cauterio!,
              pero también me diste la alegría de no temerte.
Gracias por quitarme espesor a cambio de una letra gruesa.
Gracias a ti, que me has privado de hinchazones.
Gracias por la riqueza a que me has obligado.
Gracias por construir con barro mi morada.
Gracias por apartarme.
Gracias.

© Rafael Cadenas
Aus: Obra entera. Poesía y prosa (1958-1995)
Valencia, España: Editorial Pre-Textos, 2007

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