Control social y racismo sistémico

La encarcelación masiva en los Estados Unidos

Por Michael “Safear” Ness*

“No te sorprendas cuando digo que estaba en la prisión… Tú aun sigues en la cárcel. Eso es lo que significa América: prisión”. — Malcolm X

Malcolm X pasó una década de su vida en prisión. De hecho, las cárceles eran la de Charleston, el reformatorio de Concord y la colonia de la prisión de Norfolk en Massachusetts. Esto debería ser sorprendente porque, como solía decir, “América es una prisión”. [1]

Las prisiones son pilares fundamentales del sistema estadounidense de control social. Son la principal amenaza que se utiliza para mantener el pueblo sometido. Las personas encarceladas son desproporcionadamente personas Negras e Indígenas y casi siempre de clase trabajadora.

En 2014, uno de cada nueve hombres Negros en los Estados Unidos entre 20 y 34 años fue encarcelado, una tasa de encarcelamiento seis veces major que la de los hombres blancos. [2] A partir del 2020, había un total de 2,3 millones de personas encarceladas en los Estados Unidos. [3]

Con todas estas personas enjauladas, nuestras comunidades deben estar más seguras, ¿verdad?

Incorrecto. Las tasas de encarcelamiento y de construcción de prisiones tienen muy poca conexión con el crimen. [4] Las prisiones no han sido efectivas para prevenir el mal, pero sí han sido efectivas en desestabilizar comunidades y movimientos sociales. Solo con remover dos o tres personas es suficiente para producir inestabilidad en una comunidad que, se supone, viven en el mundo “libre”. [5]

Muchxs piensan que sólo las personas “malas” van a la cárcel. Ese no es el caso. El ingreso a prisión ocurre como resultado de un proceso llamado criminalización. La criminalización se refiere a los múltiples sistemas opresivos utilizados para castigar actividades, comportamientos y personas. En los Estados Unidos, lo que constituye un delito cambia según la época y el lugar. Históricamente, las personas esclavizadas fueron criminalizados por leyes que prohibían escapar de la esclavitud y lxs obligaban a mantener documentos al salir del latifundio. Los cazadores de personas esclavizadas persiguieron a las personas esclavizadas fugitivas, convirtiéndose así en los predecesores de los policías modernos. El sur Jim Crow en los Estados Unidos promulgó leyes contra la “vagancia” y, por lo tanto, hizo ilegal que las personas de color se movieran o se pararan. [6]

Hoy lo que es ilegal es un estado es perfectamente legal en otro. La misma cantidad de posesión de drogas en una ciudad resulta en la libertad condicional, mientras que en otra ciudad una persona es sentenciada a prisión. Sin embargo, no importa en qué ciudad se encuentre, cuando se viola la ley, son los ricos y poderosos que escapan al castigo, mientras que lxs pobres son sometidxs. 

La criminalización disfraza el racismo, normalizando la guerra contra quienes están sujetos a su etiqueta: criminal. Porque no es racista estar en contra del crimen, ¿verdad?

H.R. Haldeman, ex-jefe de Gabinete del presidente Richard Nixon, dijo: “En realidad el problema radica en los negros. La clave es diseñar un sistema que tenga esto en cuenta aunque no lo parezca”. [7]

Las comunidades Negras, Indígenas y pobres se quedan sin los recursos adecuados. Incluso, son obligadas a competir por los pocos recursos disponibles, criminalizadas por esta competencia y colocadas bajo el control policial, y luego se espera que vivan de acuerdo con un estándar establecido por la sociedad blanca. Ya’iyr Carter, una persona y activista Negra encarcelada, dijo: “Nos crían en corrales llamados guetos y  barrios. Levantan barreras alrededor de esos corrales y dicen: “Súbete por tus propios medios. Obtén una educación, un trabajo.” Luego te persiguen mientras corres o cargas Skittles o duermes en tu propia cama….” [8]

Ser designado como criminal es ser deshumanizado — despojado de humanidad y excluido del código moral humano. El criminal entonces es fácilmente sometido a niveles de violencia y opresión que causarían indignación moral en la sociedad si estuvieran hechas en contra de una “persona real”. Ser llamado criminal tiene consecuencias. Los prisioneros y las personas condenadas se reducen a una ciudadanía de segunda clase, perdiendo “derechos” como el derecho a votar por años o de por vida. Uno de cada siete hombres Negros en los Estados Unidos está privado de su derecho al voto de forma temporal o permanente. Las personas condenadas enfrentan discriminación laboral y en la vivienda y la exclusión de muchos otros beneficios públicos. [9]Para ser claro: esto es el racismo sistémico.

Estas son algunas de las estructuras existentes que privilegian a las personas por su raza y riqueza. Es un juego viciado, como un croupier que distribuye las cartas para favorecer a algunos jugadores a costa de otros. Todo el mundo sabe que esto es trampa. Los Estados Unidos ha estado haciendo trampa por mucho tiempo. La pregunta es, ¿cuándo comenzaremos a responsabilizarlos?

1. ”Message to the Grass Roots”, speech from Malcolm X. Revisado el 6 de enero de 2021 en http://www.csun.edu/~hcpas003/grassroots.html.   

2. Rethinking the American Prison Movement – Dan Berger & Toussant Lossier  

3. Mass Incarceration: The Whole Pie 2020.

4. Rethinking the American Prison Movement 

5. Golden Gulag – Ruth Wilson Gilmore 

6. Dark Matters – Simone Browne 

7. A New Jim Crow Article (Ohio Journal of Criminal Law) – Michelle Alexander 

8. “Cannibals”, In The Belly Journal – Ya’iyr Carter 

9. A New Jim Crow Article

*Michael “Safear” Ness es un musulmán blanco/mexicano luchando por la abolición de las cárceles en la prisión SCI Fayette en Pennsylvania. Safear creció en Philadelphia y ha pasado toda su vida adulta bajo diferentes formas de encarcelamiento. Aunque esté cautivo, ha transformado su celda en un centro de formación. La educación es ahora su arma de resistencia.

Utopix desarrolla una colaboración con el Imprisoned Abolitionist Collective (IAC) para producir contenidos sobre luchas pasadas y presentes para distribuir en cárceles norteamericanas. El IAC es un grupo de personas encarceladas comprometidas a luchar contra el opresor complejo industrial-penitenciario en EEUU.

Texto: Michael Safear Ness (IAC); Ilustraciones: Forastero LPA.

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