El engrama. Antología de ciencia ficción tachirense

De la “Nueva Ola” al ciberpunk andino de la memoria

El contexto explícito de enunciación de la obra se enumera simplemente: Latinoamérica, Venezuela, Táchira. El proyecto antológico independiente −publicado originalmente en 2018−, y sus autorxs, se explica con la participación de la mayoría de tales en la Fundación Jóvenes Artistas Urbanos (FundaJAU); todxs vinculadxs académicamente, y/o en la práctica, a los oficios de la literatura y las artes en general. En su estructura, la obra posee un profundo prólogo de un autor muy cualificado, externo a dicho colectivo artístico, y se subdivide en capítulos que compendian un número equivalente de cuentos por cada autor o autora. Cada unx tiene una portadilla, tres de cinco identificadxs con seudónimos, y con una reseña biográfica, a la que no remitiré salvo para destacar quién no pertenece a la FundaJAU, así como mostrar sus fechas de nacimiento. Esto, para que sirvan de referencia generacional de los planteamientos de “ciencia ficción” o “ficción especulativa” involucrados, en función a la historización de dicho género literario que expondremos enseguida. El proyecto editorial, en general, se propuso ser expresión de su lugar y de su tiempo, y llegar hasta “lo universal” desde lo local y particular. Los esfuerzos por el realismo, sobre todo en un sentido psicológico, social y cultural (más que científico puro), inevitablemente deben ser mencionados como influencia, o convergencia, con el subgénero o estilo actual del ciberpunk y su sensibilidad crítica, cuando no pesimista.

El prólogo de Carlos G. Casanova presenta conceptualmente a la antología, haciendo un parangón entre el concepto hinduista de samskara y el concepto neuropsicológico de engrama, los cuales fueron usados para abordar la obra desde el criterio de la “memoria” y/o “identidad”; y que también refiere al título de uno de los cuentos. Hace una excelente revisión pormenorizada de las temáticas y estilos literarios de cada unx de lxs autorxs, así como su relación con realidades sociales y humanas específicas. Como lo podemos interpretar a partir de un concepto ampliado, o etapa estilística de la ciencia ficción, a partir de la década de 1960: ciencia ficción “blanda” y/o Nueva Ola, como se le nombraría posteriormente. “Segunda Revolución”, siguiendo las categorías establecidas por Isaac Asimov, en una de las mejores reseñas historiográficas y críticas del género, dadas en el primer prólogo del tomo I (de tres), de la parteaguas y determinante antología de ciencia ficción de Harlan Elison: Visiones peligrosas, publicada entre 1967 y 1969:

Naturalmente, cada generación tiene su propia Edad de Oro… pero ocurre que la Edad de Oro campbelliana fue la mía [la Primera Revolución de la ciencia ficción, con John W. Campbell Jr. como líder escritor/editor del movimiento literario en EEUU entre las décadas 1940-1950], y cuando yo digo “Edad de Oro” me refiero precisamente a esa […] La ciencia retrocedió, para dejar paso a la moderna técnica de ficción. Se acentuó mucho más el estilo. Cuando Campbell inició su revolución, los nuevos escritores que llegaron al género traían consigo el aura de la universidad, de la ciencia y la ingeniería, de reglas de cálculo y de tubos de ensayo. Ahora los nuevos autores que entran en el campo llevan la marca del poeta y del artista […] Esta Segunda Revolución no es tan clara y obvia como lo fue la Primera Revolución. Una cosa presente en la actualidad que no estaba presente entonces son las antologías de ciencia ficción, y la presencia de esas antologías empaña la transición.1

1 . ASIMOV, Isaac: “Primer prólogo: La Segunda Revolución”, en ELLISON, Harlan (Comp.) [1967]: Visiones peligrosas I. Barcelona (España): Ediciones Martínez Roca/Ediciones Orbis (Biblioteca de Ciencia Ficción, Vol. 10), 1983, pp 16-20.

Antología, esta, que representó e impulsó un cambio en los estilos y el gusto lector de toda una generación; un diagnóstico del campo literario de la ciencia ficción del momento, una apertura hacia temas tradicionalmente tabú en toda literatura y una profecía que (man)tuvo su impacto hasta el surgimiento del ciberpunk, de la década de 1980 a finales del milenio. Caracterizado, este último, por una sensibilidad más crítica, hiperrealista y hasta pesimista de las realidades sociales, ecológicas e históricas −de ahí el auge actual de las distopías apocalípticas y postapocalípticas, más que de las anteriores utopías de progreso de la Era Espacial, en el marco de la Guerra Fría−, y su impacto definitivo en los campos culturales: el “culto” y el masivo. Tanto en la literatura como en el cine, el cómic, los videojuegos, YouTube y Netflix, en las décadas posteriores, hasta convertirse en discursos y estéticas mainstream de las industrias culturales globalizadas de la actualidad. Cuya versión o respuesta independiente, contestataria, de autor, crítica, underground o indie, encontramos en esta antología andina, editada a punta de talento y con las uñas.

Annie Vázquez AKA “Ave” [1972] – FundaJAU

Nos presenta una prosa poética breve, casi poemas narrativos con imágenes científicas, que le permiten desplegar mundos oníricos como en los relatos “Desvío terrestre” y “Desiderátum 157”. Desde una ambigua narración futurista aborda la anatomía, la vida vegetal como metáfora de interioridad humana, la vida animal, y la ingeniería genética. En sus cuentos se nombran una cabra, un zoológico, un cerdo, ovejas (relatos: “Compañía”, “Calco”, “Ganancia” y “A11”); haciendo referencia a la icónica Dolly, la oveja clonada en los años noventa y todo el debate mediático-político en torno a ella, primera obra viviente de la ingeniería genética de laboratorio. Sin el rigor científico de la Primera Revolución, su estilo literario remite a la Segunda Revolución o Nueva Ola por completo, en su variante más cercana a lo fantástico, con todo su énfasis psicológico, pero incorporando temas e hitos filosóficos y bioéticos de las ciencias posteriores. Sumando, a las preocupaciones del desarrollo del subgénero ciberpunk, e incluso, a otro subgénero posterior: el biopunk. Sus microcuentos nos adentran, de distintas, pausadas, y silenciosas maneras, en una sensibilidad siempre asombrada por la vastedad cósmica y las infinitas posibilidades de la vida como especies biológicas y entes espirituales.

Cristian Soto [1988]

Con un estilo marcadamente más narrativo, ambivalente entre la fantasía o realismo maravilloso y la ciencia ficción “dura” y/o la Segunda Revolución. “La novicia dormida” es un ejercicio dramático entre el pensamiento milagroso de la cultura popular latinoamericana y las teorías cosmológicas más avanzadas en torno a los universos paralelos o hiperdimensionales, aunque podría pasar por simplemente relato fantástico o “ficción especulativa”. En su cuento “Rebelión” desarrolla sin tapujos un comentario político distópico sobre las tecnologías más sutiles de control social; mientras que en “Tratado de las moscas” lo hace de manera más evidente en la crítica cultural y el planteamiento de reflexiones trágicas en torno a la ecodepredación y el militarismo. En “Casandra” invierte, poética y eficazmente, el cliché del aparente arribo extraterrastre y el “descubrimiento” entre especies inteligentes-sensibles, con un final insospechado. “La culpa” revisita el horror ciberpunk desde las tecnologías más recientes centradas en los dispositivos móviles, aplicaciones y memoria en “la nube”, así como la dependencia emocional y las modificaciones psicosociales producto de su aplicación compulsiva. “Mansa la lluvia” toca temas igual de patentes, en la más cercana actualidad, como los tan populares software de citas a ciegas o sexo casual, enfocando el cruce de géneros entre ciencia ficción y horror de una manera sorpresiva. Su estilo discurre entre el microcuento y los relatos más descriptivos, con un claro e introspectivo énfasis en el arco de sus personajes, a partir de una prosa enigmática y elegante.

Omar Alí González AKA “Menezka” [1988] – FundaJAU

“Carta a Hernán” es una reflexión sobre la bioética del agua como “recurso natural” en riesgo, con un enfoque realista y crítico del paradigma de la Modernidad, un sorprendente talante optimista y una inteligente ironía indigenista en la vinculación entre ciencia y chamanismo, o entre cientificismo versus ancestralismo. Aunque no profundiza en considerar estrictamente el Ciclo de Agua y la Segunda Ley de la Termodinámica, realmente logra aterrarnos con su listado, casi alquímico, de cifras de “insumos” para la recuperación artificial de lo que originalmente fue un proceso natural, distintivo de nuestro planeta y de abundancia para la vida. “Sputnik 7591” es un cuento que hace un uso brutal de la elipsis, que recuerda a los cuentos cortos, Nueva Ola o Segunda Revolución, de Frederick Brown en los 1960, implementando la restricción de información como estrategia dramática. “Viaducto SC” ironiza o busca confundir el suicidio con la eutanasia, cuestionando la tradición política nacional de socializar eufemismos para legitimar y normalizar prácticas insensatas o autodestructivas. Planteando la paradoja de que una tal “ley”, como la presentada en el relato, fuese la única en ser cumplida cabalmente en un país con las leyes escritas más avanzadas del mundo, y las más incumplidas en la práctica, también. “Actor” es una metáfora tecnológica de la explotación desarrollista y corporativista (¿neoliberal?) moderna, donde parece denunciarse, como ya vivimos, particularmente en Venezuela, la desprofesionalización y reducción a banal espectáculo de los oficios artísticos contemporáneos, hasta casi anunciar su desaparición. En “Encuentro de tres mundos” interpretamos que reflexiona sobre el presente, por omisión, y pide justicia histórica por el pasado vivido. Plantea una ucronía interesante y lúgubre, pero no resuelve argumentalmente el cómo puede modificarse la Historia, trascendentalmente, de manera permanente, en un futuro tecnológico donde el viaje temporal está al alcance de cualquiera con dinero suficiente. ¿O se trata solamente de una fantasía individual, ocurriendo en la mente del personaje, o autor? El cuento “V…” nos deja con ganas de saber más: ¿Cómo se llegó a dicha utopía? Solo la alusión malthusiana a la reducción poblacional no nos basta para explicar el cómo se pasó de un paradigma social al otro y cómo se hizo realidad en un mundo ecológicamente devastado. ¿Únicamente la precariedad de recursos haría a la humanidad organizarse más eficientemente? Y de ser así: ¿Cómo lo haría? Aporta un estilo narrativo que sabe desarrollar el argumento de sus relatos, disminuyendo el arco de personajes, en favor de un narrador omnisciente que logra mostrarnos, breve y eficientemente, un panorama general muy realista.

Osvaldo Barreto Pérez AKA “Obitual Pérez” [1972] – FundaJAU

“El prometeico” es un irónico y anticlimatico relato que cuestiona la ideología de progreso y Modernidad basadas en la guerra, el colonialismo y la tecnología: el pseudo evolucionismo o mal llamado “darwinismo social”. “El corregidor” insiste en el tema del viaje temporal y reflexiona sobre la “linealidad” de la Historia. Ambos cuentos comparten la premisa irónica de la modificación del pasado y el “Efecto Mariposa”, metáfora poética de la Teoría del Caos, propiciando una reflexión apocalíptica nacional sobre la imposibilidad del orden social o la sostenibilidad ecoambiental de la Modernidad latinoamericana, en sus posibles o eventuales futuros hipertecnológicos. Revisando, en el segundo, la relevancia histórica de los regímenes dictatoriales de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, aporta un final anticlimático y fatalista, en su elipsis, dejando abierta la posibilidad ucrónica de otra, alternativa, pero inevitable, tiranía andina a comienzos del siglo xx, aunque entonces liderada por mujeres. Con una referencia textual de lo que pareciera una historia local (Hacienda la Mulera) que desconozco. “El aguacate”, es un relato que reflexiona sobre la sociedad de la información, el viralismo cultural de las redes sociales, y las relaciones económicas neocoloniales. Por su parte, “La retroexcavación” se ubica en un futuro muy lejano, aparentemente sin sociedad hipertecnológica, pero donde la aplicación científica ha aprendido y practica un respeto por los misterios de la naturaleza que hoy le es ajeno y urgente. “Vasija de barro” es una crítica irónica del estado del campo de las artes visuales contemporáneas y de las modas catalogadoras “primermundistas” (el hilarante “neoposhistórico”), el insufrible y desgastado debate sobre el postmodernismo cultural y su cliché narrativo como feria de variedades frívolas y mercado del capital simbólico despersonalizado, como un futuro muy cercano. “Doctor escáner”, finalmente, es narrado, de nuevo, en un futuro indeterminado, que, sin caracterización de personajes, nos atrapa con otro final anticlimático lleno de misterio científico y combinación acertada con el género del terror u horror. Finalmente, el contraste dramático entre lo oscuro y lo luminoso, la completitud de lo opuestos, la búsqueda del Tao, parece el signo estilístico más destacado de este autor. Que ha sabido llevar a la narrativa especulativa sus meditaciones metafísicas, sin despegar los pies, descalzos, de la realidad científica y social de su terruño y de su tiempo.

Wild Parra [1991] – FundaJAU

“Evocación” es un ejercicio cuentístico insólito de minimalismo narrativo con un climax filosófico intenso. Aunque no queda clara la función memórica general de dicha sociedad futura, su premisa especulativa nos recuerda a las diversas capacidades hiperdesarrolladas del propio ser humano, tanto por tecnología como por disciplina, de la saga de “ciencia ficción dura” Dune. También nos plantea un equilibrio muy eficaz entre arco de personajes y descripción de la situación general, con una conmovedora confianza en la sensibilidad humana universal, desde lo venezolano. En “Taxidermia”, el autor vincula, por medio de la analogía, la clásica lucha humana por la inmortalidad con un utilitarismo narcisista consecuencia de la actual cultura consumista del cuerpo y sus avatares. “Teriomorfo”, es un oscuro y breve relato que reflexiona sobre la banalidad y la bioética en la experimentación genética, vinculada, curiosamente, a la posibilidad de la necrofauna y los riesgos epidemiológicos de alterar insensatamente la cadena trófica. “El engrama” es un cuento que está muy bien resuelto desde los diálogos, pero que no expone claramente la relación narrativa dada entre los dispositivos de transferencia de memoria animal, en tanto moda futurista, con la situación o drama familiar planteada en torno al acto de la lectura, la memoria y la filosofía. Solo nos queda suponer que el personaje del abuelo ha sido un primer caso humano de dicha transferencia, pero el clímax dramático no llega a darse debido al abrupto final, que no nos permite discernir en qué puede haber cambiado dicho personaje y cómo eso afecta al protagonista, narrador en primera persona. “La anticitera politiké” narra una profunda reflexión histórica sobre nuestro país y su fetichismo colonial casi religioso con el progreso tecnológico, la promesa cosmopolita de Modernidad a un altísimo o absurdo costo social, por medio de una inteligente ucronía y un misterioso anacronismo en torno a la figura del ingeniero Cagigal y la milagrosa máquina de ¿medir? el tiempo. “Femíncula” aporta una premisa muy realista en cada aspecto argumental (académico, local, genético) con un clímax inesperado y una elipsis aterradora: el drama científico de lo imprevisible y sus consecuencias históricas desconocidas. Este autor cierra la antología dejándonos un intenso planteamiento local de Segunda Revolución actualizada, con relatos que logran abarcar diferentes temas con una diversidad de enfoques argumentales y un interesante equilibrio entre subjetividades y objetividades, entre personajes y descripciones ambientales.

Conclusiones

La portada del libro, que nos recuerda a la controversial imagen del noventoso album Mechanical Animals de Marilyn Manson, con sus connotaciones a la androginia y al cyborg (la “singularidad tecnológica” máquina-humano). Junto a las ilustraciones-emblema que encabezan e identifican cada cuento, así como la diagramación-diseño gráfico del artista visual e historietista Omau (Osvaldo Barreto Pérez), evidencian, hasta en la elección de extrañas tipografías, un profundo cuidado por la identidad gráfica y la necesidad actual de potenciar los contenidos literarios con referencias y recursos audiovisuales. Que nos ayuden a fijar, ante la sobre exposición mediática de estímulos efimeros, un samskara o engrama de la misma antología y sus reflexiones, en el imaginario lector. En una resistencia regional de promoción cultural por la memoria local y existencial, así como en las alternativas artísticas contraculturales ante la desmemoria y la homogeneización identitaria. Estilo literario general del libro: crítica social, ecologismo, bioética, espiritualidad y una identificación propia por la realidad popular. El adjetivo “tachirense” en el título de esta antología no sólo remite al origen y residencia de sus autorxs, si no también a contextos narrativos, ambientación, climas y paisajismo, idiosincracia de personajes, referencias urbanas, cotidianas e históricas.

Esta antología despliega un estilo relajado, sutil, poético y sumamente sintético, cayendo, en la mayoría de los casos, en el género del microcuento. En algunos relatos muy bien logrado, por el uso eficiente de la elipsis y la apertura imaginativa de consecuencias y reflexiones finales; tanto individuales, remitidos a los arcos de personaje, como sociales e históricos; y en otros casos, con limitaciones en el desarrollo narrativo y la precisión de las descripciones o diálogos. No nos queda claro con exactitud en cuáles cuentos esta limitación en el desarrollo narrativo de tramas (presentación, clímax y cierre), subtramas, y arcos de personaje, se deben a fallos en la técnica literaria de lxs autorxs, o a condicionantes externos, como límites de tiempo para escribir/corregir o límites de extensión en páginas o caracteres, para su edición. En todo caso, como obra completa, se trata de una experiencia sensible, intelectual y espiritualmente muy enriquecedora.

Macuto, mayo a septiembre de 2019

Descarga

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Ediciones FUNDAJAU

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