El Lissitzky sobre el libro del futuro

El Lissitzky sobre el libro del futuro

El Lissitzky (1890-1941) fue una de las figuras centrales del constructivismo ruso. En primer lugar, porque participó activamente en los inicios de la vanguardia plástica suprematista. Pero además, al fungir como agregado cultural de la embajada soviética en Berlín, fue el puente que le permitió a los artistas occidentales de la Bauhaus y De Stijl nutrirse de la influencia de los novedosos experimentos de los artistas rusos. Desde Alemania editó publicaciones binacionales, organizó los innovadores pabellones soviéticos en las exposiciones universales, impartió clases en la Bauhaus y coordinó la producción de infografías con el Izostat. Se podría decir que fue a través de El Lissitzky que occidente cambió su manera de entender la relación entre arte y producción en el siglo XX. Dentro de su versátil carrera, El Lissitzky le dedicó especial atención al diseño de libros. En este campo destacan algunos de sus trabajos más asombrosos. A continuación, reproducimos un fragmento de un texto escrito por El Lissitzky en 1926 titulado Nuestro libro en donde reflexiona sobre las posibilidades del libro a la luz de las nuevas técnicas de impresión a la vez que vislumbra un nuevo tipo de libro. Un libro del futuro que él supo concebir hace cien años y que apenas hoy, con las tecnologías digitales, pareciera empezar a materializarse.

ABRE COMILLAS


El Lissitzky sobre el libro del futuro

Con nosotros, en Rusia, un nuevo movimiento se inició en 1908. Desde los primeros días, este movimiento supo juntar a pintores y poetas. Prácticamente ningún libro de poesía era publicado a menos que contara con la colaboración de algún artista plástico. Los poemas eran escritos e ilustrados con crayón litográfico o gravados en madera. Los mismos poetas realizaban personalmente la composición tipográfica de páginas enteras. Así trabajaban los poetas Khlebnikov, Kruchenykh, Mayakovski, Asseyev, y las pintoras y pintores Razanova, Goncharova, Malevich, Popova, Burlyuk, etc. Estos libros no eran ediciones de lujo con un tiraje limitado. Eran baratos, masivos y de bolsillo. Por tanto, a pesar de su urbanidad, debemos considerarlos formas de arte popular.

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Tango con vacas. Increíble libro de de los hermanos Burluik de1914 impreso en papel para tapizar y en un formato poligonal atípico.

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Una pistola en la boca, libro de 1913 de la pintora Olga Razanova y el poeta Alexei Kruchenykh

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Interior desplegable de un libro de 1919 de N. Goncharova.

Durante el periodo de la revolución, una energía latente, acumulada por nuestra generación de jóvenes artistas, se encontraba contenida a la espera del llamado del pueblo para desatarse y desplegarse a plenitud. Son las grandes masas, las masas semi-analfabetas, quienes se han convertido en la nueva audiencia. La revolución en nuestro país ha logrado una enorme tarea educativa y de propaganda. El libro tradicional se deshizo en páginas separadas que crecieron, se multiplicaron, adquirieron color para ganar intensidad y llegaron a la calle en forma de carteles. En contraste con el cartel estadounidense, diseñado para personas que echarán un vistazo breve y momentáneo desde sus veloces automóviles, nuestros carteles fueron hechos para que la gente los mire de cerca y los lea detenidamente hasta escrutar su sentido. Si tomásemos algunos de estos carteles y los reprodujéramos del tamaño de un libro y luego los ordenásemos por tema, el resultado sería posiblemente el libro más original del mundo. Debido a la rapidez necesaria, y por los escasos recursos disponibles para la impresión, los mejores trabajos han sido por lo general realizados a mano. Estandarizados, con textos concisos y ajustados para los mecanismos de reproducción más sencillos. Las leyes se imprimieron de la misma manera que los libros de imágenes, las instrucciones militares de la misma manera que los folletos de bolsillo.

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Golpead a los blanco con la cuña roja. Cartel de El Lissitzky durante la guerra civil.

Al final de la guerra civil (1920), se nos dio la oportunidad de realizar nuestras aspiraciones en la creación de un nuevo diseño de libros usando medios primitivos. En Vitebesk, produjimos una publicación del grupo UNOVIS, en cinco copias, usando máquina de escribir, litografía, grabado y linograbado. Escribí ahí que “La Biblia de Gutenberg fue impresa únicamente con letras, pero la Biblia de nuestro tiempo no puede componerse únicamente de letras. El libro se abre paso al cerebro a través del ojo, no del oído. En este canal, las ondas fluyen a con una velocidad y presión mayor a la del canal acústico. Uno solo puede hablar por la boca, pero el libro abre las posibilidades expresivas a muchas otras formas”

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Publicación del UNOVIS con las célebres geometrías en negro de Malevich.

Con el inicio del periodo de reconstrucción (1922), la producción de libros se incrementó rápidamente. Nuestros mejores artistas se entregaron a la tarea de diseñar libros. A principios de 1922 publicamos, junto al poeta Ilya Ehrenburg, Veshch (Objeto), que se imprimía en Berlín. Gracias a los elevados estándares de la tecnología alemana pudimos ejecutar muchas de nuestras ideas para libros exitosamente. Así, el libro De dos cuadrados, realizado en nuestro periodo creativo de 1920, logró imprimirse. También el libro de Mayakovsky, en el que la forma misma del libro obedecía a los propósitos específicos de una funcionalidad determinada. Durante ese mismo periodo, otros de nuestros artistas obtuvieron facilidades técnicas para imprimir. La editorial estatal, así como otras imprentas, publicaron libros que, desde entonces, hemos podido apreciar en distintas exposiciones internacionales por toda Europa. Camaradas como Popova, Ródchenko, Klustis, Syenkin, Stepanova y Gan se han dedicado al libro. Algunos de ellos (Gan y otros) trabajaron en el proceso de impresión junto al impresor y a la máquina. El grado de respeto que existe hacia las artes gráficas, que se adquiere al trabajar en la imprenta, lo demuestra el hecho de que se ha reservado una página especial para los nombres de los impresores y alimentadores de un libro. Así en los trabajos impresos se forma un grupo selecto de trabajadores que cultivan una relación muy consciente con su arte.

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Veshch (Objeto) y De dos cuadrados, diseños editoriales de El Lissitzky.

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Dlia Golosa (Para la voz), selección de poemas de Mayakovski ilustrados tipográficamente por El Lissitzky. El libro tenía un índice dactilar y estaba pensado para ser leido en voz alta en las fábricas y centros de trabajo (de ahí su nombre). Puedes ver el libro completo aquí.

La mayoría de los artistas hacen montajes, se puede decir, con fotografías y sus leyendas, componen páginas enteras, que luego son reproducidas fotográficamente para impresión. De esta manera se logra una técnica, simple y efectiva, que puede tornarse con facilidad en una rutina insulsa, pero que en otras manos puede volverse el método más poderoso para lograr verdaderas poesías visuales.

Al principio dijimos que el poder expresivo de cada nueva invención en el arte es un fenómeno aislado, carente de evolución. La invención de la pintura de caballete produjo grandes obras de arte, pero su efectividad se ha perdido.

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La tarea de la imprenta es educar a las masas, fotomontaje de El Lissitzky y Segei Senkin para el pabellón soviético en la exposición internacional de Colonia, 1928

El cine y los semanarios ilustrados han triunfado. Nos regocijamos con los nuevos medios que la tecnología ha puesto a nuestra disposición. Sabemos que estando en estrecho contacto con los eventos del mundo y manteniendo el paso del progreso social, y con la agudización continua de nuestro nervio óptico, con la maestría de la plástica, con la construcción del plano y su espacio, con la fuerza que mantiene la inventiva a punto de ebullición, con todos estos nuevos recursos, sabemos que finalmente debemos dar al libro una nueva efectividad como forma de arte.

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Semanarios divulgativos soviéticas de los años 20 y 30.

Sin embargo, en el presente, no tenemos aun una nueva forma para el libro como objeto. Aun lo envuelven las solapas, tiene un lomo, y las páginas 1, 2, 3… Lo mismo ocurre en el teatro. Hasta ahora, en nuestro país, incluso la producción teatral más novedosa ha sido puesta en escena en el recuadro teatral convencional. Esto es: el público acomodado en sus butacas y palcos, frente al telón. El escenario, sin embargo, ha sido depurado de escenografías pintadas. Ha muerto aquel escenario que reproducía paisajes en perspectiva. En el mismo encuadre, un nuevo espacio físico y tridimensional ha nacido, para así aprovechar al máximo la cuarta dimensión: el movimiento vivo. Este teatro recién nacido ha reventado el antiguo recinto teatral. Quizá el nuevo trabajo al interior de los libros aun no está en el momento de hacer estallar la forma tradicional del libro, pero deberíamos haber aprendido ya a reconocer que esa es la tendencia.

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Cuatro operacions matemáticas, libro infantil de El Lissitzky

A pesar de la crisis que atraviesa la producción de libros, al igual que otras áreas de la producción, el glaciar del libro crece año tras año. El libro se está convirtiendo en la forma de arte más monumental que existe. Ya no se trata de algo en manos de unos pocos bibliófilos, sino que, por el contrario, está al alcancé de cientos de miles de pobres. Cosa que explica también la importancia que tienen, en este periodo de transición, las publicaciones semanales ilustradas. También, en nuestro país, una corriente de libros infantiles ha aparecido, sumándose al caudal de publicaciones ilustradas. Mediante la lectura, nuestros niños están adquiriendo a su vez un nuevo lenguaje plástico y están creciendo con una relación distinta con la palabra, el espacio, la forma y el color. Ellos seguramente crearán otra tipo de libros. Nosotros, sin embargo, estaremos satisfechos si los libros que hacemos son capaces de darle forma a la lírica y épica de la evolución de nuestro tiempo.

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ABRE COMILLAS es una columna que recoge citas, transcripciones y fragmentos textuales en donde importantes actores reflexionan en torno a una producción cultural alternativa.

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